Detalle de la opinión
4.5 2 0.5Es una bonita historia new adult
Valoración
4.0
Ante la inminente publicación de El Otro Inglés, tenía que ponerme al día con la primera entrega de la serie, la historia de Daclen y Elizabeth que ya llevaba un tiempo esperando a que me decidiera a leerla.
La novela comienza dos años atrás cuando la vida de Elizabeth Bennet cambió radicalmente, un grave suceso que la obligó a imponerse unas normas que sigue a rajatabla.
Con el cambio de curso, también cambia la residencia universitaria por un apartamento, lo que conllevará más independencia y libertad para Elizabeth, pero justo al lado también hay un nuevo vecino que se está mudando y que pondrá la vida de Elizabeth patas arriba.
Declan Bay es un joven universitario cuya ilusión es abrir su propio gimnasio, y en su tiempo libre aprovecha para hacer luchas clandestinas con tal de ganar el dinero que necesita para las reformas. Acaba de salir de una relación y en estos momentos no tiene ninguna intención de salir con nadie, pero sus ideas se van al traste cuando conoce a Elizabeth en una fiesta en la fraternidad.
Los dos se sienten irremediablemente atraídos desde un principio, pero Elizabeth no quiere nada serio y Declan no quiere repetir la experiencia, así que se convierten en amigos y construyen un lazo de unión fuerte entre ellos, pero ¿podrán derribar las barreras del otro y dejarse llevar?
Elizabeth es una joven que nunca tuvo mucho apoyo familiar, no conoció a su padre y vivió mucho tiempo en una caravana con su madre, que aparte de no hacerle demasiado caso, no hacía más que meter hombres en su vida. No obstante Elizabeth era una chica feliz, con un novio al que adoraba, pero después del revés que hubo en su vida no tuvo más apoyo que el de sus buenos amigos Shelley y Blake.
Elizabeth se ha convertido en una chica de apariencia fría que ha de tener siempre el control, pero esa frialdad no es más que fachada, puesto que dentro hay una joven vulnerable con mucho miedo de que le vuelvan a hacer daño.
Todo empieza a cambiar cuando conoce a Declan y se enamora perdidamente, no obstante, su pasado la persigue y no le deja sincerarse, al contrario, pone en peligro la buena relación que hay entre ellos.
Declan es un joven que, a pesar de su apariencia de chico malo, es un amor, dulce, estudioso, ha empleado la herencia de su madre en comprar un gimnasio, su sueño, pero tiene que pelear clandestinamente para ganar más dinero y poder arreglarlo.
Su vida tampoco ha sido fácil, ya que al morir su madre, su hermano Dax y él tuvieron que ir a vivir con su padre con el que no hay muy buena relación.
Tiene muy reciente su desengaño amoroso y no quiere volver a pasar por esa experiencia, pero Elizabeth le llega hondo desde el instante en el que la conoce, y aunque reconoce que son opuestos y que no deberían tener nada, no puede evitar quererla en su vida.
Ya había visto muy buenas opiniones de este libro, y la verdad es que me he llevado una grata sorpresa, los protagonistas me han gustado mucho, pero los secundarios no se han quedado atrás. A mí me ha encantado Dax, el gemelo de Declan, son como el día y la noche, pero están muy unidos, es un conquistador nato y tengo ganas de leer su historia ya. También Shelley y Blake tienen mucha importancia en la vida de Elizabeth, esos amigos que la ayudaron a levantarse cuando cayó en picado.
La pluma de la autora es sencilla, fresca y fluida, con diálogos divertidos, con capítulos cortos que hacen que se lea de una sentada; los narradores de la historia son a partes iguales Elizabeth y Declan, lo que nos hace conocerlos perfectamente a los dos. Además la historia es un constante recordatorio de Orgullo y Prejuicio.
El inglés es una bonita historia new adult, donde dos jóvenes rotos no esperaban encontrar el amor todavía, pero antes de poder entregarse enteramente tienen que hacer frente al pasado y a sus propios demonios, y sobre todo aprender a perdonarse.
La novela comienza dos años atrás cuando la vida de Elizabeth Bennet cambió radicalmente, un grave suceso que la obligó a imponerse unas normas que sigue a rajatabla.
Con el cambio de curso, también cambia la residencia universitaria por un apartamento, lo que conllevará más independencia y libertad para Elizabeth, pero justo al lado también hay un nuevo vecino que se está mudando y que pondrá la vida de Elizabeth patas arriba.
Declan Bay es un joven universitario cuya ilusión es abrir su propio gimnasio, y en su tiempo libre aprovecha para hacer luchas clandestinas con tal de ganar el dinero que necesita para las reformas. Acaba de salir de una relación y en estos momentos no tiene ninguna intención de salir con nadie, pero sus ideas se van al traste cuando conoce a Elizabeth en una fiesta en la fraternidad.
Los dos se sienten irremediablemente atraídos desde un principio, pero Elizabeth no quiere nada serio y Declan no quiere repetir la experiencia, así que se convierten en amigos y construyen un lazo de unión fuerte entre ellos, pero ¿podrán derribar las barreras del otro y dejarse llevar?
Elizabeth es una joven que nunca tuvo mucho apoyo familiar, no conoció a su padre y vivió mucho tiempo en una caravana con su madre, que aparte de no hacerle demasiado caso, no hacía más que meter hombres en su vida. No obstante Elizabeth era una chica feliz, con un novio al que adoraba, pero después del revés que hubo en su vida no tuvo más apoyo que el de sus buenos amigos Shelley y Blake.
Elizabeth se ha convertido en una chica de apariencia fría que ha de tener siempre el control, pero esa frialdad no es más que fachada, puesto que dentro hay una joven vulnerable con mucho miedo de que le vuelvan a hacer daño.
Todo empieza a cambiar cuando conoce a Declan y se enamora perdidamente, no obstante, su pasado la persigue y no le deja sincerarse, al contrario, pone en peligro la buena relación que hay entre ellos.
Declan es un joven que, a pesar de su apariencia de chico malo, es un amor, dulce, estudioso, ha empleado la herencia de su madre en comprar un gimnasio, su sueño, pero tiene que pelear clandestinamente para ganar más dinero y poder arreglarlo.
Su vida tampoco ha sido fácil, ya que al morir su madre, su hermano Dax y él tuvieron que ir a vivir con su padre con el que no hay muy buena relación.
Tiene muy reciente su desengaño amoroso y no quiere volver a pasar por esa experiencia, pero Elizabeth le llega hondo desde el instante en el que la conoce, y aunque reconoce que son opuestos y que no deberían tener nada, no puede evitar quererla en su vida.
Ya había visto muy buenas opiniones de este libro, y la verdad es que me he llevado una grata sorpresa, los protagonistas me han gustado mucho, pero los secundarios no se han quedado atrás. A mí me ha encantado Dax, el gemelo de Declan, son como el día y la noche, pero están muy unidos, es un conquistador nato y tengo ganas de leer su historia ya. También Shelley y Blake tienen mucha importancia en la vida de Elizabeth, esos amigos que la ayudaron a levantarse cuando cayó en picado.
La pluma de la autora es sencilla, fresca y fluida, con diálogos divertidos, con capítulos cortos que hacen que se lea de una sentada; los narradores de la historia son a partes iguales Elizabeth y Declan, lo que nos hace conocerlos perfectamente a los dos. Además la historia es un constante recordatorio de Orgullo y Prejuicio.
El inglés es una bonita historia new adult, donde dos jóvenes rotos no esperaban encontrar el amor todavía, pero antes de poder entregarse enteramente tienen que hacer frente al pasado y a sus propios demonios, y sobre todo aprender a perdonarse.