Detalle de la opinión
4.5 2 0.5Una historia muy recomendable
Valoración
4.5
Vuelve J.R. Ward, conocida entre otras por La Hermandad de la daga negra y como siempre, lo hace por la puerta grande. Con Fuego en el cuerpo se inicia la nueva serie Firefighters, que creo que nos traerá muy buenas historias ambientadas en el cuerpo de bomberos, así que ya os podéis imaginar, adrenalina a tope.
Esta primera historia atrapa desde el primer momento, pues la autora se ha encargado de que los primeros capítulos sean trepidantes y nos tengan el corazón en un puño.
Anne Ashburn amaba su profesión y se entregaba sin miedo. Ser bombero, como fue su padre y como es su hermano, es lo que siempre había soñado. Sin embargo, un desgraciado accidente acabó con su carrera y tuvo que tomar las riendas de una nueva vida que no veía demasiado alentadora, ya que atrás quedaba su ilusión por el trabajo y los compañeros que para ella eran una familia, así como Danny, por el que sus sentimientos eran algo más que de camaradería.
Danny McGuire es un hombre impulsivo y sin miedo a nada. Dos pérdidas importantes en su vida y demasiadas cosas que ha visto en su profesión, le han hecho temerario. Anne, siempre ha sido el apoyo y la calma para él, por eso cuando sucede el accidente tiene que tomar decisiones que lo dejarán marcado, y sin motivo alguno por el que luchar.
La vida de los dos toma distintos derroteros, han pasado los meses y ninguno ha conseguido superar aquel día. Anne se ha convertido en inspectora de incendios, un trabajo que le hace añorar más si cabe, lo que ha perdido. Y Danny está en un camino de autodestrucción, así que el reencuentro entre los dos, es algo con lo que no contaban, pero que les hace mucho bien.
Esta serie promete y empieza apostando fuerte, los personajes me han gustado mucho, tanto principales como algunos secundarios.
Anne es una chica fuerte, valiente, que ha pasado muy duros momentos en los últimos meses, se ha tenido que reinventar y si su trabajo como inspectora empieza como algo que no le agrada demasiado, pronto su agudeza y olfato como bombero le harán ver que ha dado con algo que pondrá su vida y las de los que la rodean en peligro. Contará con la ayuda de Danny, y los sentimientos que ya había entre ambos irán haciéndose más y más fuertes.
Danny es un hombre que a pesar de su aspecto grande y de chico duro nos muestra claramente su vulnerabilidad. Sus remordimientos le han hecho entrar en un pozo en el que no ve la luz. Siempre se ha apoyado mucho en Anne y el hecho de no tenerla cerca lo ha hundido. Pero ella le dará las fuerzas para salir del pozo en el que se ha metido y él aprovechará para convertirse en su claro protector, cuando ve que el peligro la acecha.
La historia de amor es bonita, pero los dos tienen que superar sus temores y sobre todo perdonarse para poder ser felices juntos. No es que sea una historia súper romántica porque esta primera entrega sirve como introducción a la serie, y hay otros personajes secundarios que también tienen mucho protagonismo, pero sí que es emotiva y bonita.
Como secundarios hay que destacar a Moose, compañero de piso de Danny hasta hace poco y que siempre está muy encima de él, Vic Rizzo, que aunque tiene poco papel tiene trazas de ser un futuro protagonista. Pero sobre todo hay que hacer especial mención a Tom, el hermano de Anne, que es el jefe de bomberos y tiene un carácter de mil demonios, tiene bastante participación en la historia. Y no me puedo olvidar de Hollín, un pitbull al que rescata Anne y se convierte en alguien muy importante para ella.
Como siempre, la pluma de la autora es espectacular. En esta ocasión los capítulos son cortos y va cambiando de personajes, por lo que la lectura se hace muy ágil, que no ligera, porque la trama tiene muchos puntos dramáticos. Se nota que se ha documentado mucho, porque la ambientación es perfecta. Nos muestra el funcionamiento de una estación de bomberos, la preparación que tienen, la ayuda psicológica cuando flaquean. Ya nos cuenta la autora que estuvo dando la tabarra a los bomberos para documentarse perfectamente, y vaya si lo ha conseguido.
Fuego en el cuerpo es una novela trepidante, que desde el minuto uno te atrapa por la acción y adrenalina que destila, una historia de superación personal, emotiva y con algunos puntos dramáticos. Los personajes son complejos y tienen muchos matices, no son perfectos y tienen que encontrar el camino saber perdonarse.
Sin duda alguna, una historia muy recomendable.
Esta primera historia atrapa desde el primer momento, pues la autora se ha encargado de que los primeros capítulos sean trepidantes y nos tengan el corazón en un puño.
Anne Ashburn amaba su profesión y se entregaba sin miedo. Ser bombero, como fue su padre y como es su hermano, es lo que siempre había soñado. Sin embargo, un desgraciado accidente acabó con su carrera y tuvo que tomar las riendas de una nueva vida que no veía demasiado alentadora, ya que atrás quedaba su ilusión por el trabajo y los compañeros que para ella eran una familia, así como Danny, por el que sus sentimientos eran algo más que de camaradería.
Danny McGuire es un hombre impulsivo y sin miedo a nada. Dos pérdidas importantes en su vida y demasiadas cosas que ha visto en su profesión, le han hecho temerario. Anne, siempre ha sido el apoyo y la calma para él, por eso cuando sucede el accidente tiene que tomar decisiones que lo dejarán marcado, y sin motivo alguno por el que luchar.
La vida de los dos toma distintos derroteros, han pasado los meses y ninguno ha conseguido superar aquel día. Anne se ha convertido en inspectora de incendios, un trabajo que le hace añorar más si cabe, lo que ha perdido. Y Danny está en un camino de autodestrucción, así que el reencuentro entre los dos, es algo con lo que no contaban, pero que les hace mucho bien.
Esta serie promete y empieza apostando fuerte, los personajes me han gustado mucho, tanto principales como algunos secundarios.
Anne es una chica fuerte, valiente, que ha pasado muy duros momentos en los últimos meses, se ha tenido que reinventar y si su trabajo como inspectora empieza como algo que no le agrada demasiado, pronto su agudeza y olfato como bombero le harán ver que ha dado con algo que pondrá su vida y las de los que la rodean en peligro. Contará con la ayuda de Danny, y los sentimientos que ya había entre ambos irán haciéndose más y más fuertes.
Danny es un hombre que a pesar de su aspecto grande y de chico duro nos muestra claramente su vulnerabilidad. Sus remordimientos le han hecho entrar en un pozo en el que no ve la luz. Siempre se ha apoyado mucho en Anne y el hecho de no tenerla cerca lo ha hundido. Pero ella le dará las fuerzas para salir del pozo en el que se ha metido y él aprovechará para convertirse en su claro protector, cuando ve que el peligro la acecha.
La historia de amor es bonita, pero los dos tienen que superar sus temores y sobre todo perdonarse para poder ser felices juntos. No es que sea una historia súper romántica porque esta primera entrega sirve como introducción a la serie, y hay otros personajes secundarios que también tienen mucho protagonismo, pero sí que es emotiva y bonita.
Como secundarios hay que destacar a Moose, compañero de piso de Danny hasta hace poco y que siempre está muy encima de él, Vic Rizzo, que aunque tiene poco papel tiene trazas de ser un futuro protagonista. Pero sobre todo hay que hacer especial mención a Tom, el hermano de Anne, que es el jefe de bomberos y tiene un carácter de mil demonios, tiene bastante participación en la historia. Y no me puedo olvidar de Hollín, un pitbull al que rescata Anne y se convierte en alguien muy importante para ella.
Como siempre, la pluma de la autora es espectacular. En esta ocasión los capítulos son cortos y va cambiando de personajes, por lo que la lectura se hace muy ágil, que no ligera, porque la trama tiene muchos puntos dramáticos. Se nota que se ha documentado mucho, porque la ambientación es perfecta. Nos muestra el funcionamiento de una estación de bomberos, la preparación que tienen, la ayuda psicológica cuando flaquean. Ya nos cuenta la autora que estuvo dando la tabarra a los bomberos para documentarse perfectamente, y vaya si lo ha conseguido.
Fuego en el cuerpo es una novela trepidante, que desde el minuto uno te atrapa por la acción y adrenalina que destila, una historia de superación personal, emotiva y con algunos puntos dramáticos. Los personajes son complejos y tienen muchos matices, no son perfectos y tienen que encontrar el camino saber perdonarse.
Sin duda alguna, una historia muy recomendable.